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T-MEC sin brújula: México entra a la era de las revisiones anuales


El 1 de julio de 2026 marcó un punto de inflexión en la relación comercial de América del Norte: la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) confirmó que no aceptará renovar el T-MEC por un periodo adicional de 16 años en su forma actual, lo que activa un esquema de revisiones anuales del tratado que rige casi dos billones de dólares de comercio regional cada año.

El T-MEC, firmado durante el primer mandato de Donald Trump como sucesor del TLCAN, incluye una cláusula —el artículo 34.7— que obliga a los tres países a evaluar cada seis años si el acuerdo continúa vigente. A diferencia de otros tratados comerciales, esta revisión no implica automáticamente su terminación: el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, aclaró que el tratado "permanece vigente" mientras se resuelven las diferencias pendientes, y que la fecha de vencimiento original, 2036, no se modifica.

Para México, el cambio de escenario no es menor. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que el 20 de julio de 2026 una delegación estadounidense llegará a México para iniciar formalmente el proceso de revisión anual, en el que se discutirán entre 10 y 11 temas prioritarios planteados por Washington —de una lista original de 54, de los cuales la mayoría ya fue atendida—. Entre las prioridades mexicanas figura la reducción de los aranceles impuestos bajo la Sección 232 de la legislación comercial estadounidense, que afectan al acero, el aluminio y la industria automotriz, y que no forman parte formalmente del T-MEC.

Analistas del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) advierten que este esquema de revisiones anuales, en lugar de una renovación de largo plazo, introduce un nivel de incertidumbre regulatoria que puede frenar decisiones de inversión de largo plazo, particularmente en sectores intensivos en capital como el automotriz, el energético y el de semiconductores. Ebrard ha insistido en que más del 80% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos ingresan actualmente sin pagar aranceles, y que el objetivo del gobierno mexicano es preservar esa condición durante el nuevo ciclo de negociaciones.

El proceso, en suma, no cierra la puerta al tratado, pero sí transforma su naturaleza: de un marco de certidumbre trianual a uno de negociación permanente, en el que cada año —y no cada seis— la política comercial de América del Norte volverá a estar sobre la mesa.

Fuentes: Infobae, AmCham México, IMCO, Revista Fortuna, Tribuna, El Imparcial, Diario.mx.