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El ataque a la Fed: por qué el mundo entero salió a defender a un solo banquero central




 El 13 de enero de 2026 ocurrió algo que no tiene precedente reciente en la política monetaria mundial: los presidentes de los bancos centrales más importantes del planeta —el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra, y las autoridades monetarias de Canadá, Suecia, Dinamarca, Noruega, Suiza, Australia, Corea del Sur y Brasil— firmaron una declaración conjunta de respaldo a un colega extranjero: Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, sometido a una investigación penal abierta por el Departamento de Justicia bajo la administración de Donald Trump.

El origen del conflicto se remonta a la insistencia pública de Trump para que la Fed baje las tasas de interés más rápido de lo que su comité técnico considera prudente. Cuando Powell se mantuvo firme, la Casa Blanca escaló la presión: primero con visitas presidenciales poco habituales a la sede del banco central, después con una investigación por un presunto sobrecoste en la renovación de sus oficinas —una causa que el propio Powell calificó públicamente de "pretexto"—. El mandato de Powell como presidente vence en mayo de 2026, y Trump ya designó como su posible sucesor a Kevin Warsh, cuya nominación intensificó aún más el debate sobre cuánta independencia real conservará la institución.

El Fondo Monetario Internacional no se quedó al margen: su economista jefe, Olivier Gourinchas, advirtió que la interferencia política en instituciones económicas independientes "podría aumentar el riesgo de errores en materia de política monetaria y erosionar la confianza pública", y calculó que una Fed con credibilidad debilitada podría restar 0.3 puntos porcentuales al crecimiento económico global en 2026. El caso llegó incluso a la Corte Suprema de Estados Unidos, que programó audiencias orales sobre cuánto poder tiene un presidente para remover a funcionarios de la Fed, un fallo que podría redefinir de forma permanente el margen de autonomía del banco central más influyente del mundo.

Lo que está en juego, según el consenso técnico casi unánime entre economistas de distintas corrientes, no es la infalibilidad de Powell como funcionario, sino un principio institucional más amplio: que la política monetaria se decida con base en evidencia técnica y horizontes de mediano plazo, no según el calendario electoral o el humor del presidente en turno. Analistas mexicanos, citando la experiencia del Banco de México, han señalado que este episodio funciona como advertencia global —si la Fed, la institución de referencia mundial, ve comprometida su independencia, se debilita una pieza central de todo el sistema financiero internacional, incluidos países cuya propia estabilidad monetaria depende de la credibilidad ajena tanto como de la propia—. Powell, por su parte, resumió el escrutinio al que está sometido con una frase que sus colegas internacionales adoptaron casi como lema: "el servicio público a veces exige mantenerse firme ante las amenazas".

Fuentes: Forbes (Perú), Resumen Latinoamericano, Yahoo Noticias, Mundiario, Pulzo, IMCO, Revista IMEF, Axios, PBS NewsHour.