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Sí, algunas personas tienen orgasmos en el gimnasio y la ciencia intenta explicar por qué



Puedes ir al gimnasio sin pensar absolutamente nada relacionado con sexo y aun así experimentar un orgasmo. Parece una anécdota inventada para internet, pero el fenómeno lleva décadas documentado y actualmente tiene incluso un nombre científico: exercise-induced orgasm u orgasmo inducido por ejercicio. Lo más desconcertante es precisamente que puede aparecer sin actividad sexual, sin fantasías y sin estimulación genital directa. Para los investigadores, esa rareza está ayudando a cuestionar algo que parecía evidente: quizá el orgasmo no sea un fenómeno exclusivamente sexual.

Popularmente se le conoce como “coregasm”, porque numerosos casos aparecen durante ejercicios que exigen intensamente los músculos abdominales. En 2012, Debby Herbenick y J. Dennis Fortenberry, investigadores de Indiana University, publicaron uno de los primeros estudios amplios sobre el fenómeno. Analizaron una muestra de 530 mujeres que habían experimentado orgasmo o placer durante el ejercicio y encontraron asociaciones frecuentes con abdominales, levantamiento de pesas, escalada y ciclismo. Además, las fantasías sexuales fueron reportadas raramente como parte de estos episodios.

La investigación volvió a avanzar en 2025. Un estudio publicado en Archives of Sexual Behavior entrevistó en profundidad a 21 mujeres adultas de entre 19 y 68 años que habían experimentado orgasmos inducidos por ejercicio. Los testimonios relacionaron los episodios con actividades muy distintas, entre ellas ejercicios abdominales, natación, entrenamiento de fuerza y yoga. Algunas participantes habían sentido vergüenza o desconcierto; otras interpretaban la experiencia positivamente. Para varias, descubrir que aquello tenía un nombre fue también descubrir que no eran las únicas a quienes les ocurría.

La gran pregunta continúa abierta: ¿por qué sucede? Los científicos todavía no disponen de un mecanismo único demostrado. Una hipótesis apunta a la interacción entre contracciones musculares intensas, abdomen y suelo pélvico; también podrían intervenir nervios, presión, posiciones corporales y características individuales. El hecho de que aparezca durante actividades físicamente exigentes y repetitivas sugiere que diferentes rutas corporales podrían terminar activando mecanismos asociados con la respuesta orgásmica. La evidencia disponible, sin embargo, todavía es demasiado limitada para asegurar una explicación definitiva.

Eso vuelve al fenómeno científicamente más interesante que la anécdota del gimnasio. Normalmente pensamos en el orgasmo como el resultado final de deseo, excitación y estimulación sexual. Pero los orgasmos inducidos por ejercicio muestran que el cuerpo puede producir una respuesta semejante sin que necesariamente exista un contexto erótico previo. El estudio original de Herbenick y Fortenberry planteaba precisamente que estos resultados desafían la idea de que el orgasmo femenino sea intrínsecamente un acontecimiento sexual.

También existe una limitación importante: todavía sabemos relativamente poco sobre qué tan frecuente es. Los estudios disponibles han utilizado principalmente muestras de personas que ya habían experimentado el fenómeno, por lo que no permiten afirmar que determinado porcentaje de toda la población tenga “coregasmos”. La literatura científica se ha concentrado especialmente en mujeres, aunque existen reportes del fenómeno en hombres. Sabemos que ocurre; todavía estamos lejos de saber exactamente a cuántas personas, por qué unas pueden experimentarlo y otras nunca lo harán.

Quizá por eso los orgasmos en el gimnasio resultan mucho más interesantes de lo que su nombre viral sugiere. Obligan a separar dos conceptos que solemos considerar inseparables: sexualidad y respuesta corporal. Un organismo puede reaccionar de maneras que nuestra intención consciente nunca ordenó, y el ejercicio parece ser una de las ventanas más extrañas para observarlo. El “coregasm” no demuestra que hacer abdominales sea una actividad sexual; demuestra algo bastante más fascinante: todavía no comprendemos completamente todas las formas en que el cuerpo humano puede producir placer.

Fuentes: Herbenick y Fortenberry, Sexual and Relationship Therapy, “Exercise-induced orgasm and pleasure among women” (2012); Herbenick et al., Archives of Sexual Behavior, “Women’s Experiences with Exercise-Induced Orgasm: Findings from Qualitative Interviews” (2025); Indiana University School of Public Health; PubMed/PMC.