La popularidad digital comienza a intervenir en la construcción de liderazgos políticos. Los algoritmos no sustituyen a las urnas, pero pueden influir en quién obtiene reconocimiento público antes de competir electoralmente.
Durante buena parte del siglo XX, los partidos políticos concentraron los mecanismos para construir liderazgos, seleccionar candidaturas y definir quién aparecía frente al electorado. Actualmente, ese monopolio enfrenta un nuevo desafío: una persona puede alcanzar reconocimiento político masivo antes de contar con una candidatura formal. Videos de pocos segundos, discursos emocionales y contenidos diseñados para circular en redes sociales están transformando la manera en que se construye la visibilidad política. En este escenario, TikTok no solamente funciona como entretenimiento, sino también como un espacio de competencia por atención e influencia.
La transformación ya es objeto de investigación académica. Un estudio realizado por especialistas del Tecnológico de Monterrey examinó más de 7 mil 500 videos y dos millones de comentarios relacionados con candidaturas durante las elecciones mexicanas de 2024. La investigación analizó publicaciones e interacciones para comprender cómo se construye la conversación política en TikTok. Sus hallazgos muestran la importancia de estudiar las dinámicas de visibilidad digital, aunque también advierten que una elevada interacción no necesariamente se traduce en votos.
La principal diferencia frente a los medios tradicionales se encuentra en la lógica de distribución del contenido. Mientras que la televisión y la prensa operan mediante espacios editoriales o publicitarios definidos, TikTok utiliza sistemas de recomendación que pueden amplificar publicaciones según diferentes señales de comportamiento. Esto modifica los incentivos de la comunicación política: captar la atención rápidamente puede convertirse en una prioridad estratégica, incluso cuando el contenido no ofrece información suficiente para evaluar las capacidades de una persona.
El resultado es una competencia donde la personalidad puede adquirir tanta relevancia como las propuestas. La cercanía, el humor, la espontaneidad, los conflictos y las historias personales permiten que determinados perfiles establezcan vínculos emocionales con sus audiencias. Investigaciones sobre la comunicación de Jorge Álvarez Máynez y Claudia Sheinbaum durante el proceso electoral de 2024 han examinado precisamente estas formas de autorrepresentación política, en las que la imagen del candidato se adapta a las prácticas comunicativas de las plataformas digitales.
Sin embargo, ser viral no significa necesariamente ser popular entre el electorado, y mucho menos estar preparado para gobernar. Las reproducciones pueden proceder de personas que no pertenecen a una circunscripción electoral, mientras que los comentarios y las interacciones pueden reflejar apoyo, rechazo, curiosidad o actividad coordinada. Esta distinción resulta indispensable frente a la creciente tentación de utilizar métricas digitales como indicadores de aceptación ciudadana.
La preocupación también alcanza a las instituciones electorales. Un informe sobre las campañas sociodigitales de la elección judicial mexicana de 2025, disponible en el Instituto Nacional Electoral, identificó el uso extendido de redes sociales para obtener visibilidad, así como problemas relacionados con la desinformación. El fenómeno plantea un dilema democrático: las plataformas amplían las posibilidades de comunicación directa, pero también pueden favorecer mensajes simplificados y dificultar la evaluación crítica de las candidaturas.
La pregunta ya no es únicamente cómo utilizan TikTok las y los políticos, sino qué tipo de liderazgo termina siendo recompensado por la economía de la atención. Si las organizaciones partidistas comienzan a valorar la notoriedad digital como criterio central para seleccionar candidaturas, la visibilidad podría ganar terreno frente a la trayectoria, la preparación y los resultados. El algoritmo no deposita votos en las urnas, pero puede influir en quién llega a ser conocido antes de aparecer en la boleta.
