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Colombia gira a la derecha mientras la izquierda pierde relato



Colombia se aproxima a una nueva contienda electoral en medio de una transformación política que podría redefinir el rumbo del país. A menos de un año de las elecciones presidenciales, distintos sondeos muestran un crecimiento sostenido de figuras asociadas a la derecha posturibista, mientras el gobierno de Gustavo Petro enfrenta dificultades para mantener los niveles de respaldo que impulsaron su llegada al poder. La disputa electoral ya no gira únicamente en torno a propuestas de gobierno, sino alrededor de la capacidad de construir un relato político convincente para una sociedad cada vez más fragmentada.

La llegada de Petro a la presidencia en 2022 representó un hecho histórico para Colombia. Por primera vez, la izquierda alcanzó el máximo cargo político del país tras décadas de predominio de sectores conservadores y liberales. Aquella victoria fue interpretada como una señal de cambio frente al desgaste institucional, la desigualdad social y el desencanto ciudadano. Sin embargo, gobernar ha demostrado ser mucho más complejo que conquistar electoralmente el poder.

Desde la lógica política, los gobiernos suelen ser evaluados por la distancia existente entre las expectativas generadas y los resultados obtenidos. En el caso colombiano, varias de las reformas impulsadas por la administración de Petro han encontrado resistencia en distintos sectores políticos, empresariales e institucionales. Esa situación ha dificultado la materialización de cambios profundos y ha generado una percepción de estancamiento que comienza a reflejarse en el ánimo ciudadano.

La comunicación política ocupa un lugar central dentro de este proceso. Los gobiernos contemporáneos no sólo administran recursos o implementan políticas públicas; también gestionan narrativas. Cuando una administración pierde capacidad para comunicar logros, explicar decisiones o construir consensos, su legitimidad comienza a erosionarse. La batalla por el poder se libra tanto en las instituciones como en la percepción pública de los acontecimientos.

La derecha colombiana ha entendido con rapidez esta dinámica. Los sectores opositores han logrado articular un discurso centrado en temas como seguridad, estabilidad económica y orden institucional, asuntos que históricamente generan sensibilidad entre amplios sectores de la población. Más allá de las figuras específicas que encabezan las encuestas, el ascenso de la derecha refleja la capacidad de capitalizar el desgaste político de quienes actualmente gobiernan.

Este fenómeno responde a una tendencia observable en diversas democracias occidentales. Los ciclos políticos suelen producir movimientos pendulares donde los electores alternan entre proyectos ideológicos distintos en busca de soluciones a problemas persistentes. Cuando las expectativas de transformación no encuentran resultados visibles en el corto plazo, emerge un terreno fértil para el retorno de propuestas que prometen corregir el rumbo mediante enfoques diferentes o incluso opuestos.

Las redes sociales han amplificado esta dinámica. Los mensajes políticos circulan con velocidad, los liderazgos se construyen mediante narrativas emocionales y las percepciones pueden modificarse en cuestión de semanas. En ese entorno, la política deja de depender exclusivamente de programas de gobierno y se convierte en una disputa permanente por la atención pública. La capacidad de influir en la conversación colectiva se ha transformado en uno de los recursos más valiosos del poder contemporáneo.

La elección presidencial de 2026 será una prueba decisiva para Colombia. Más allá de quién resulte vencedor, el proceso permitirá observar si la izquierda logra reconstruir su capacidad de persuasión o si la derecha consigue consolidar una nueva mayoría política. Lo que está en juego no es únicamente un cambio de gobierno. Se disputa la narrativa que definirá cómo los colombianos interpretan el presente y proyectan el futuro de su democracia.

Fuente: Deutsche Welle (DW). “Elecciones en Colombia: la izquierda ante el ascenso de la derecha posturibista” (2026).